sábado, 29 de diciembre de 2012

Capitulo 5. Moriremos todos.

-¿Kalndranls?.- gritó una voz entre la multitud.

-Sí, todos estos años os hemos ocultado su verdadero nombre, por temor, por estupidez, los más ancianos y sabios de la aldea, decidimos que a cierta edad os contaríamos toda la verdad, que os revelásemos lo auténtico y dejaseis atrás la ignorancia.
    »Queridos, muchos ya sabéis que nuestros antepasados lucharon en una batalla a muerte contra ellos, pero no eran más que peones de un juego, títeres de algo más malvado e insensible. La mujer inmortal. Desconocemos su nombre, los libros cuentan, que si revelas su verdadero nombre, jamás podrás contar algo más. Ella, nacida milenios atrás, intentó apoderarse de nuestro mundo, hacerlo suyo y de nadie más, para sumirlos en la oscuridad.
     »Cuenta la leyenda, que intentó robar la esencia de la Luna, y que, con un poder oscuro creó bosques al rededor del mundo donde habitaban las más feroces bestias jamás conocidas. Sí, lo sé, ignoramos lo que haya más allá de nuestro bosque, si existe más gente como nosotros, o algo más. Algo superior.
      »Pero la leyenda, también cuenta con un rayo de esperanza, una joven, de cabellos rojizos, irá a buscarla, con 5 corazones puros, pero entre ellos habrá un traidor. La joven se enfrentará a la mujer inmortal cuándo la Luna se vuelva en sangre de ese traidor y vencerá en la batalla.

Todo el mundo se giró en mi dirección, sentí como sus ojos se clavaban en mi espalda. "Me han condenado" pensé. Pude oír leves murmullos como 'Es ella' o 'No salvará'. Sentí como me fallaban las piernas, Tÿm me volvió a apretar la mano provocando que volviese a la realidad.

-Será ella.- gritó alguien, mientras todos se apartaban de mi alrededor. mi mano se desprendió de la suya.

-Sí, Zäba, serás tú.

Todos exclamaron y de pronto, todos se juntaron a mi alrededor como si fuese un imán. Me empujaron, me gritaron, me abrazaron, pero yo ya estaba ajena a todo. Dereck, me puso tras su espalda y les gritó a todos.

-¿Os habéis vuelto locos? ¿Cómo podéis decir eso sabiendo lo que pasó con su padre? De verdad os creéis esa estupidez? Solo es eso, una leyenda.

Hubo un breve, pero incómodo silencio. Tenía un nudo en la garganta y apenas podía mirar al frente, sentí como los finos brazos de Cora rodeaban mis hombros.

-Chico, como te atreves a decir eso? No es una leyenda, es algo que tenéis que cumplir.

-¿Que tenemos? ¿Como que tenemos?.- exclamó Joanne, su hija, que estaba sentada en una silla de madera, allí, en lo alto del escenario, justo detrás de su padre.

-Ya os hemos dicho, que esto no era solo un baile.- Se calló un momento, dudando entre salir corriendo o confesarlo todo.- Ya os hemos contado un poco de la historia, y vosotros, jóvenes, tenéis que luchar. Sí, luchar contra los kaldranls, contra otras criaturas y contra la mujer. Para eso habéis nacido.

Todo quedó paralizado durante bastante tiempo, como si alguien temiese romper el silencio y desatar una revolución, pero había que hacerlo, las cosas no podían quedar así.

-¿Como que nacimos para eso? No vamos a pelear, al menos yo no.- exclamé. Muchos me apoyaron y otros me miraron con cara de asco.

-Tenemos que luchar solo así seremos libres.-gritó una voz.

-No, no podemos, moriremos.-gritó otra.

-Pues moriremos en el intento.

-Yo no arriesgaré mi vida por una simple leyenda.

Mientras la muchedumbre se gritaba, el alcalde se largó, dejando a su hija llorando en el escenario. Nadie la veía, nadie prestaba atención a nada, salvo a sus propios asuntos, decidiendo que era lo correcto y lo que no. Entre tanto,Dereck, Cora, Tÿm, Kevin, el hijo del panadero y yo, nos apartamos a un lado. A Cora, las lágrimas le resvalaban por sus sonrojadas mejillas, Kevin tenía su cara entre sus manos, Tým miraba al cielo, ajeno a todo lo sucedido, Dereck tenía los puños cerrados, yo apollé mi cabeza en su hombró de cerré los ojos.

'Moriremos todos' pensé.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Capitulo 4. La verdad



Por una milésima de segundo, me pareció volver a ver una pequeña chispa en sus ojos marrones. ¿Había hablado después de tantos años? No, creo que no, es mi mente, que me ha engañado por segunda vez. 'Tiene que haber un explicación lógica', me decía a mi misma,pero en el lugar en el que vivía nada tenía sentido. Un pueblecito adentrado en un oscuro bosque, atacado por seres macabros. Ni una pizca de lógica.

Solo recuerdo que todo se volvió mudo, que alguien me agarró por detrás, provocando que mi vestido se rajara por un lado, no me importó, seguí pataleando y de pronto, me encontré sentada en una incómoda silla de mi cocina. Dereck Slevender me agarraba de las muñecas, produciéndome un leve dolor en ella. ¿Que había pasado?.

-Dereck... yo... ¿Qué ha pasado?

-No lo sé, he venido a buscarte, te acuerdas? Hoy es el baile. Me encontraba en el umbral de la casa, hablando con tu madre, cuándo escuchamos unos gritos, y estabas como gritándole a tu padre. Por primera vez, él tenia expresión en la cara...

Le dejé con la palabra en la boca, corrí hacía la habitación de mis padres y allí estaba, sentado tranquilamente con mi madre, él la viva imagen de la tranquilidad, mientras mi madre estaba a punto de arrancarse todos los pelos rubios de su cabeza.

-Tú y yo tenemos que hablar, y más vale que me expliques todo.

Cerré la puerta con un portazo y estuve a punto de empujar a Ron hacía una pared, cogí a Dereck por el brazo y lo saqué de casa casi arrastras. Estaba enfadada con él, simplemente enfadada sin ningún porque, tendría que estar llorando de alegría, pero no. Así soy yo, él habla después de 5 años y yo me enfado.

Hacía frío, pero el fuego de la hoguera, y el baile, hacía que tuviésemos el suficiente calor en el cuerpo como para aguantar a la helada brisa. Coraline Vonisse, o como le llamamos todos: Cora. Si ayer, su pelo resplandecía, hoy prácticamente hacía daño a los ojos, su pelo era tan rubio, fino, liso, mientras que el mío era rizo y pelirrojo. Llevaba un vestido violeta, que realzaba sus delicados tributos. Y de pronto le vi a él, agarrándola por la espalda, mientras le agarraba la mano. Llevaba una camisa de color verde oscuro, y unos pantalones marrones, y su pelo negro azabache como la noche, estaba pulcramente peinado. Me giré y observé a Dereck, que hasta ahora no me había fijado completamente en él. Su pelo cobrizo estaba revuelto, le daba un aire más infantil, y sus ojos grises mostraban puro aburrimiento. Tan bien llevaba una camisa blanca, que estaba doblada en las mangas, supuse que sería de su hermano mayor, Athan. La verdad es que estaba muy guapo e informal, pero Tÿm destacaba entre todos.

Dereck y yo, estuvimos bailando un rato, bueno, más bien eso no era un baile, lo nuestro eran gestos que no iban acorde con la música, pero lo pasamos bien y nos reímos mucho. Todo el mundo bailaba con todos, se rían, corrían, excepto Cora y Tÿm, parecían sumergidos en su pequeño baila, los dos agarrados, mientras hablaban seríamente.

Dejaron de tocar, y el alcalde de nuestra aldea alzó la voz.

-Queridos jóvenes, habéis sido citados, no solo para un baile, si no que hoy vais a saber toda la verdad, sobre ellos.- se escuchó leves murmullos, y todos miramos a nuestro alrededor, un poco alterados.

Tenía un nudo en es estómago, y mi corazón palpitaba muy fuerte. Agarré con fuerza la mano de alguien, en ese momento no me importó quién era.Esa persona me devolvió el apretón en la mano, y sus ojos verdes valientes se encontraron con los míos.

-Silencio, por favor. Hoy, podréis empezar a llamarles por su verdadero nombre, ellos son los Kaldranls.

Capitulo 3. ¡Click!

miércoles, 17 de octubre de 2012

Ellos. Capitulo 3


Me quedé aturdida, tantos años sin hablarme, sin mirarme, y ahora de repente, sus ojos verdes valientes miraban directamente a los míos  tan marrones y tan horrorosos comparados con los suyos, me hablaba e incluso sus manos agarraban con fuerza mis débiles brazos.

-¿Q-qué?. ¿A que te refieres?...-dije tartamudeando.¿Por que me hablaba de eso? ¿Por que ahora? Justo el día antes de un acontecimiento tan importante.

-Porque no podía aguantar más, creía que, si no te hablaba, podría olvidarlo todo, pero no es así.- soltó mis brazos, como si sus manos pesasen mucho, dio media vuelta y soltó un fuerte suspiro.

-¿Olvidar lo que pasó en el bosque? Eso es imposible, apenas puedo pasar por el límite del bosque sin derrumbarme y además mi padre ya no habla, sus ojos siempre están perdidos... no responde a nada.

-Pues durante bastante tiempo creí que sí, pero me engañaba a mí mismo...Además recuerda lo que te dije?.- me preguntó, luego se sentó en la hierba e hizo un gesto para que me sentase. Con un paso muy torpe me senté a su lado, aún así, guardando las distancias, sin tocarnos.

-¿A que te refieres? Recordar lo que? Que me llamaste rara?

-No, eso no. Te dije: "Se  ha ido por los árboles que hay al norte". ¿Sabes lo que quiere decir, no Zäba?.

Estuve pensando durante bastante tiempo, notaba como la sangre golpeaba en mis oídos y un montón de recuerdos y voces volvieron a mí. Volvía a verme agarrada de la mano de Tÿm, corriendo por el bosque, la sangre de mi padre, y luego, a la oscuridad. Pero hay algo que no encaja.

-La sangre...-susurré mientras me agarraba las rodillas y miraba con ojos triste al cielo.

-Sí, un ciervo no pudo hacer eso, además, los árboles que hay al norte están cerca de donde ellos habitan, donde habitan esos 'monstruos'.

-¡¿Qué?! Y como sabes tú eso? No puedes saberlo, nadie lo sabe. Estás insinuando que mi padre fué a buscarles? Que el ciervo era para llamar su atención?. 

-Pues si, eso mismo estoy diciendo. 

-No creo que mi padre haya echo eso,no... es imposible, nadie en su sano juicio lo haría...vete.

-Pero...

-¡Que te vayas! No quiero hablar con nadie.-me levanté de un golpe, arrastrando los pies y dije con mal humor.- Hasta mañana.

Esa noche no pude dormir, y lo poco que dormí solo eran pesadillas, no era posible, o.. sí lo era pero no lo aceptaba, estaba enfadada con mi padre, con Tÿm y conmigo.Me desperté y solo podía calmarme con la leve respiración de mi hermano pequeño Ron.

Mi madre peinó mi largo pelo pelirrojo, y con ayuda de Margaret y Rose, me pusieron unas pequeñas flores en el pelo. Me puse un vestido blanco, de cuándo mi madre era joven, que me picaba en el cuello. Era precioso, y la verdad no parecía yo. ¿Quién es esa chica del espejo? Yo seguro que no. Sonreí ampliamente y la chica del espejo me correspondió a la sonrisa, luego ella guiñó un ojo. Grité fuertemente. ¿Que había pasado? Yo no guiñé el ojo, pero mi reflejo sí. ¿Que estaba pasando? Todo mi mundo, en menos de un día estaba patas arriba.
Mi padre se acercó a mi como un autómata, con la mirada perdida y dijo:

-Que guapa estás.



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miércoles, 3 de octubre de 2012

Leves suspiros. Capitulo 2

Tenía la piel recubierta por esa substancia viscosa y de un color negro. Comenzó a quemarme la piel. Grité y grité, pero nadie me oía en esa habitación blanca, los ojos amarillos me persiguieron todos estos años, y ahora estaba a merced de ellos.

-¡Zäba te has vuelto a dormir! Las gallinas, corre, corre.- Comenzó a dar palmadas para despertarme y me levantó la sábana de un golpe.

Unas gotas de sudor descendieron por mi frente,me llevé las manos a la cabeza y junté mis rodillas. Un sueño, una pesadilla, como tantos otros a lo largo de los años. Mantengo vivo el recuerdo de ese día.Con pies ligeros y los músculos entumecidos me dirigí a la cocina. ¿Que hora sería? Más tarde que nunca, entonces. ¿Por que mi adre me ha despertado tan tarde?. Me senté en la silla de madera y vi las motas de polvo que danzaban a mi alrededor, solo se podían ver gracias a los tenues rayos del sol.

-¿Por que me has despertado tan tarde?.- Pregunté mientras dibujaba círculos en la mesa.

No me respondió, salió rapidamente de la habitación. Mi padre estaba sentado enfrente de mí, con la mirada perdida, en a saber que otro mundo.Me levanté, y como una verdadera ladrona, robé un panecillo, que seguro que era de Rose, y me lo guardé en el bolsillo. Le di un beso en la mejilla a mi padre, y salí por la puerta dando un portazo.

Corrí a través del sendero mientras comía un trozo de pan, por fin pude ver la pequeña casita de madera, ligeramente inclinada hacía la derecha. Todos creíamos que el más leve  soplo de aire provocaría que se derrumbase, pero nos equivocábamos. Dereck Slevender, tan torpe como siempre, estába de pie mientras miraba con ceño fruncido a la atolondrada Cora Vonisse, y su sonrisa la delató: mañana era el baile. Por eso mi madre me despertó tan tarde.Como un pequeño ciervo que no sabe si acercarse o alejarse, me quedé pensando. ¿Y si no asisto?Pero ya era muy tarde.

-¡Zäba, Zäba! Aquí  aquí - vi como su cuerpo, tan similar a un delicado junco se levantaba como un rayo, se acercó a mi corriendo tranquilamente mientras suspiraba. ¡Sálvadme!.- ¿Sabes que día es mañana, verdad? ¡Oh!, va a ser perfecto, no te resulta emocionante?

-Sí... el acontecimiento del año...-y me dí un leve golpe en la cabeza, mientras ella hablaba y hablaba.Su pelo rubio, tan liso como siempre, hoy parecía que emitía leves destellos.

Me acerqué a Dereck y le dí un fuerte abrazo. Él me comprendía, segurísimo, los dos teníamos las mismas ganas de ir como una patada en el estómago, nada.

-Una vez que habla no se calla..- y nos reímos levemente mientras ella, seguía dando leves suspiros, seguro que estaba pensando en su vestido o con quién iría.

-Dime Zäba. ¿Con quién irás?

-Con Dereck, por supuesto, verdad feo?.- Y le di un leve codazo mientras me reía, me hizo una mueca de burla y dijo.

-Pues claro, los feos debemos de permaneces unidos. Aun que tú eres mucho más fea que yo.

-¿Y tú con quién irás Cora?.- Dereck y yo nos empezamos a reír. Claramente Cora podría ir con quién quisiese.Era tan guapa.

-Pues... con Tÿm.

Eso me molestó un poco, aunque luego entendí el por que. Él nunca me había vuelto a mirar desde aquel día, como si fuera un ser insignificante, malo, que no es nada importante en su vida. También le trataré a él del mismo modo. Nos pasamos toda la tarde hablando de temas estúpidos, el patoso de Dereck perdió una gallina, pero Cora la encontró cerca del arrollo.Cuándo comenzó a oscurecer me dirigí a casa, me despedí de ellos dos y continué el camino.
Por primera vez en mucho tiempo, me relajé al pasar al lado del bosque, llevaba años sin entrar en el, por el miedo, por el estúpido miedo que siempre me supera. Echaba de menos el lago, con sus peces, sus árboles tan altos que te susurraban, las hojas, los pájaros... todo.

Al llegar a casa no quise cenar, estaba cansada, me tiré en mi cama. Margaret y Rose con sus pelos castaños entraron en la habitación que compartíamos los cuatro. Margaret, Rose, Ron y yo, ¡y también Joshe!. Echaba mucho de menos a Joshe, se había casado el mes pasado con Charlýsse, la hija de un carnicero.

-¿Estás emocionada Zäba? Nosotras sí.- dijeron Margaret y Rose, tan idénticas y a la vez tan estúpidas como dos moscas. Solo me llevaban 2 años, pero ellas era mucho, aún creían que era una cría.

-¿Emocionada? Lo que estoy es asqueada, lo que menos necesito ahora es un baile.- y las dos se largaron corriendo.

Mientras que las demás chicas de mi edad soñaban con un baile, yo soñaba con convertirme para siempre en un pez rojo y nadar en el lago, pero sería imposible. El viento comenzó a rugirme, quizás porque sea rara diferente. Pero, como después me di cuenta de que no era el viento, procedía de la ventana, sí, sí. Abría la ventana como si me llevara la vida en ello, y me senté en el alfeizar. En la oscuridad de la noche podría reconocer a esos ojos verdes valientes: Tÿm.

-¿Que haces aquí?.- le espeté, no habíamos hablado desde la última vez que estuvimos en el pasillo y se me cayó una hoja, aún así ni me miró, pero ahora lo estaba haciendo. ¿Por qué?.

-Necesito hablar contigo, es sobre tu padre y sobre ellos.




lunes, 1 de octubre de 2012

30.12.89 Idéuhl


Recuerdo que el agua estaba helada, se me cortaba la respiración, pero eso me gustaba. Los peces de colores, que eran bastante pequeños, pocas veces salían de su escondite. Me quedaba maravillada y podía pasarme horas y horas observándolos. Casi todos los días íbamos al lago, pero solos mi padre y yo, el bosque era todo nuestro y de nadie más.
Mi pelo rojo tenía las puntas mojadas y no hacía nada más que chillar una canción a los peces, que de vez en cuándo se asustaban al oírme cantar, y mi padre siempre se reía mientras me decía:

-No chilles o ellos vendrán.

Todos los niños del pueblo estábamos asustados por culpa de 'ellos' aquellos que se escondían en la profundidad del bosque,aquellos que que fueron desterrados en la batalla, aquellos que con un leve suspiro te arrancaban el alma sin piedad.Todos les teníamos miedo, todos menos Tÿm. Sus ojos verdes nunca habían tenido miedo, y su sonría traviesa se escondía siempre que le miraba.

Solo tenía 9 años, 9 años...eso me marcó para siempre, y mi padre era tan joven...Recuero que, estaba enfadada por lo que me había dicho mi padre, no me gustaba que los mencionase, porque aunque no tuviésemos un nombre para caracterizarlos  simplemente con ver los ojos asustados de cualquier persona ya sabíamos que había pasado. Estuvo riéndose durante bastante tiempo. Me sumergí en el agua para no oír sus carcajadas y el agua helada me puso la piel de gallina y me despejó la cabeza, me gustaba pensar que era otro pequeño pez rojo en el lago, que un día podría llegar a vivir en el agua entre el bosque y sus ruidos, poder despertarme con el cantar de los pájaros, pero no, jamás podría vivir en el agua, ni me despertarían los pájaros del bosque, si no que mi madre ya me estaría gritando por volver a quedarme dormida y no haber cuidado las gallinas. El pez se me escurrió entre los dedos y empezaba a quedarme sin aire, cuándo volví ala superficie no escuché la risa de mi padre, ni el canto de los pájaros, ni tampoco el ruido de los árboles. ¿Dónde estaba? ¿Se había escondido de mí para asustarme como hacían Margaret y Rosë?. Cogí una gran bocanada de aire y grité con todas mis fuerzas.

-¿Papá? ¿Papá dónde estás? No da gracia, tengo miedo. Sé lo diré a mamá.- No era bueno que una niña caminase sola por el bosque en invierno, era peligroso.

De pronto alguien salió entre las rocas, reconocería eses ojos verdes valientes en cualquier lugar, y esa sonrisa traviesa que nunca era para mí, siempre para las demás chicas que no eran raras. ¿Quien iba a querer a la niña con el pelo del mismo color que el color prohibido? ¿Quién? Nadie, incluso yo lo odiaba. Solo mi madre y mi padre lo apreciaban de verdad. Su pelo negro azabache estaba mojado, luego me miró con desprecio.

-Papá corre, corre tengo miedo.- dijo imitando mi voz descaradamente, mientras se acercaba a mi nadando.

-Cállate Tÿm. ¿Que haces aquí?. Deberías estar en la escuela con la señorita Promt.

-Hago lo mismo que haces tú aqui, nada. Ah,tú cantas a los peces, bueno, yo no diría cantar.- y me echa agua la cara.- Yo diría más bien hablar el idioma de los monos.

-¡Oh lárgate! Tú seguro que cantas peor que yo.

-Nunca me has oído cantar, no me oirás nunca, niña rara.

-Yo no soy rara.-Le espeté mientras me alejaba de él nadando, tenía lágrimas en los ojos y estaba roja a causa del enfado, le odiaba, nunca seríamos amigos. Yo era la buena y él el malo, siempre será así.

-¿Ya te vas? COBARDE. Eh, espera, sé donde está tu padre.

Me paré en seco, nerviosa, me había olvidado completamente de mi padre, cuánto tiempo había pasado. ¿10 minutos? Eso era mucho, mucho tiempo.Giré en seco y miré a los ojos de Tÿm sin poder decir completamente nada, al ver mis ojos castaños comprobó mi miedo y sabía a lo que me refería. Su piel que normalmente era más morena que la mía, en ese momento era más pálida que la cal. Me agarró de la muñeca, y mojados y fríos salimos de las oscuras aguas para adentrarnos al bosque.

-Dime a donde a ido, por favor Tÿm, por favor.

-Se ha ido por los árboles que hay al norte.- Saltamos un tronco que quizás algún animal había derribado, cada vez me agarraba más y más la mano, tanto que me hacía daño.

-Cuidado me haces daño.- y de pronto escuchamos un grito.- ¡PAPÁ!.

Corrimos sin rumbo durante 5 minutos, estaba perdido, lo sabíamos, si fueron ellos ya no había marcha atrás. Hasta que por fin vi su lanza, y con una mano ensangrentada intentaba coger al ciervo muerto a sus pies. Se giró al escuchar nuestras pisadas y sonrió ampliamente, luego vio nuestras manos entrelazadas y arqueó una ceja. Tÿm me soltó la mano de golpe.

-Zäba, ahora mismo iba a buscarte .-mira dijo señalando al ciervo.- Hoy en el pueblo tendremos un banquete.
- ¡¿Por que no me has dicho nada?! ¿Por que te has ido sin avisar?.- y comencé a llorar mientras corría para abrazarle.
-Estabas muy ocupada gritando, perdón, cantando a los peces, cariño. No pasa nada estoy aquí.

Y sin previo aviso ellos aparecieron. Sus cuerpos, que son dos veces que el de un hombre adulto, estaban agachados y de entre sus dientes una masa viscosa y negra manchaba la hierba. Una garra se levantó en el aire y todo se volvió negro.
Mi padre no volvió a hablar jamás, Tÿm no me volvió a mirar con eses ojos verdes valientes, y yo no volví a ser la misma.