miércoles, 17 de octubre de 2012

Ellos. Capitulo 3


Me quedé aturdida, tantos años sin hablarme, sin mirarme, y ahora de repente, sus ojos verdes valientes miraban directamente a los míos  tan marrones y tan horrorosos comparados con los suyos, me hablaba e incluso sus manos agarraban con fuerza mis débiles brazos.

-¿Q-qué?. ¿A que te refieres?...-dije tartamudeando.¿Por que me hablaba de eso? ¿Por que ahora? Justo el día antes de un acontecimiento tan importante.

-Porque no podía aguantar más, creía que, si no te hablaba, podría olvidarlo todo, pero no es así.- soltó mis brazos, como si sus manos pesasen mucho, dio media vuelta y soltó un fuerte suspiro.

-¿Olvidar lo que pasó en el bosque? Eso es imposible, apenas puedo pasar por el límite del bosque sin derrumbarme y además mi padre ya no habla, sus ojos siempre están perdidos... no responde a nada.

-Pues durante bastante tiempo creí que sí, pero me engañaba a mí mismo...Además recuerda lo que te dije?.- me preguntó, luego se sentó en la hierba e hizo un gesto para que me sentase. Con un paso muy torpe me senté a su lado, aún así, guardando las distancias, sin tocarnos.

-¿A que te refieres? Recordar lo que? Que me llamaste rara?

-No, eso no. Te dije: "Se  ha ido por los árboles que hay al norte". ¿Sabes lo que quiere decir, no Zäba?.

Estuve pensando durante bastante tiempo, notaba como la sangre golpeaba en mis oídos y un montón de recuerdos y voces volvieron a mí. Volvía a verme agarrada de la mano de Tÿm, corriendo por el bosque, la sangre de mi padre, y luego, a la oscuridad. Pero hay algo que no encaja.

-La sangre...-susurré mientras me agarraba las rodillas y miraba con ojos triste al cielo.

-Sí, un ciervo no pudo hacer eso, además, los árboles que hay al norte están cerca de donde ellos habitan, donde habitan esos 'monstruos'.

-¡¿Qué?! Y como sabes tú eso? No puedes saberlo, nadie lo sabe. Estás insinuando que mi padre fué a buscarles? Que el ciervo era para llamar su atención?. 

-Pues si, eso mismo estoy diciendo. 

-No creo que mi padre haya echo eso,no... es imposible, nadie en su sano juicio lo haría...vete.

-Pero...

-¡Que te vayas! No quiero hablar con nadie.-me levanté de un golpe, arrastrando los pies y dije con mal humor.- Hasta mañana.

Esa noche no pude dormir, y lo poco que dormí solo eran pesadillas, no era posible, o.. sí lo era pero no lo aceptaba, estaba enfadada con mi padre, con Tÿm y conmigo.Me desperté y solo podía calmarme con la leve respiración de mi hermano pequeño Ron.

Mi madre peinó mi largo pelo pelirrojo, y con ayuda de Margaret y Rose, me pusieron unas pequeñas flores en el pelo. Me puse un vestido blanco, de cuándo mi madre era joven, que me picaba en el cuello. Era precioso, y la verdad no parecía yo. ¿Quién es esa chica del espejo? Yo seguro que no. Sonreí ampliamente y la chica del espejo me correspondió a la sonrisa, luego ella guiñó un ojo. Grité fuertemente. ¿Que había pasado? Yo no guiñé el ojo, pero mi reflejo sí. ¿Que estaba pasando? Todo mi mundo, en menos de un día estaba patas arriba.
Mi padre se acercó a mi como un autómata, con la mirada perdida y dijo:

-Que guapa estás.



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miércoles, 3 de octubre de 2012

Leves suspiros. Capitulo 2

Tenía la piel recubierta por esa substancia viscosa y de un color negro. Comenzó a quemarme la piel. Grité y grité, pero nadie me oía en esa habitación blanca, los ojos amarillos me persiguieron todos estos años, y ahora estaba a merced de ellos.

-¡Zäba te has vuelto a dormir! Las gallinas, corre, corre.- Comenzó a dar palmadas para despertarme y me levantó la sábana de un golpe.

Unas gotas de sudor descendieron por mi frente,me llevé las manos a la cabeza y junté mis rodillas. Un sueño, una pesadilla, como tantos otros a lo largo de los años. Mantengo vivo el recuerdo de ese día.Con pies ligeros y los músculos entumecidos me dirigí a la cocina. ¿Que hora sería? Más tarde que nunca, entonces. ¿Por que mi adre me ha despertado tan tarde?. Me senté en la silla de madera y vi las motas de polvo que danzaban a mi alrededor, solo se podían ver gracias a los tenues rayos del sol.

-¿Por que me has despertado tan tarde?.- Pregunté mientras dibujaba círculos en la mesa.

No me respondió, salió rapidamente de la habitación. Mi padre estaba sentado enfrente de mí, con la mirada perdida, en a saber que otro mundo.Me levanté, y como una verdadera ladrona, robé un panecillo, que seguro que era de Rose, y me lo guardé en el bolsillo. Le di un beso en la mejilla a mi padre, y salí por la puerta dando un portazo.

Corrí a través del sendero mientras comía un trozo de pan, por fin pude ver la pequeña casita de madera, ligeramente inclinada hacía la derecha. Todos creíamos que el más leve  soplo de aire provocaría que se derrumbase, pero nos equivocábamos. Dereck Slevender, tan torpe como siempre, estába de pie mientras miraba con ceño fruncido a la atolondrada Cora Vonisse, y su sonrisa la delató: mañana era el baile. Por eso mi madre me despertó tan tarde.Como un pequeño ciervo que no sabe si acercarse o alejarse, me quedé pensando. ¿Y si no asisto?Pero ya era muy tarde.

-¡Zäba, Zäba! Aquí  aquí - vi como su cuerpo, tan similar a un delicado junco se levantaba como un rayo, se acercó a mi corriendo tranquilamente mientras suspiraba. ¡Sálvadme!.- ¿Sabes que día es mañana, verdad? ¡Oh!, va a ser perfecto, no te resulta emocionante?

-Sí... el acontecimiento del año...-y me dí un leve golpe en la cabeza, mientras ella hablaba y hablaba.Su pelo rubio, tan liso como siempre, hoy parecía que emitía leves destellos.

Me acerqué a Dereck y le dí un fuerte abrazo. Él me comprendía, segurísimo, los dos teníamos las mismas ganas de ir como una patada en el estómago, nada.

-Una vez que habla no se calla..- y nos reímos levemente mientras ella, seguía dando leves suspiros, seguro que estaba pensando en su vestido o con quién iría.

-Dime Zäba. ¿Con quién irás?

-Con Dereck, por supuesto, verdad feo?.- Y le di un leve codazo mientras me reía, me hizo una mueca de burla y dijo.

-Pues claro, los feos debemos de permaneces unidos. Aun que tú eres mucho más fea que yo.

-¿Y tú con quién irás Cora?.- Dereck y yo nos empezamos a reír. Claramente Cora podría ir con quién quisiese.Era tan guapa.

-Pues... con Tÿm.

Eso me molestó un poco, aunque luego entendí el por que. Él nunca me había vuelto a mirar desde aquel día, como si fuera un ser insignificante, malo, que no es nada importante en su vida. También le trataré a él del mismo modo. Nos pasamos toda la tarde hablando de temas estúpidos, el patoso de Dereck perdió una gallina, pero Cora la encontró cerca del arrollo.Cuándo comenzó a oscurecer me dirigí a casa, me despedí de ellos dos y continué el camino.
Por primera vez en mucho tiempo, me relajé al pasar al lado del bosque, llevaba años sin entrar en el, por el miedo, por el estúpido miedo que siempre me supera. Echaba de menos el lago, con sus peces, sus árboles tan altos que te susurraban, las hojas, los pájaros... todo.

Al llegar a casa no quise cenar, estaba cansada, me tiré en mi cama. Margaret y Rose con sus pelos castaños entraron en la habitación que compartíamos los cuatro. Margaret, Rose, Ron y yo, ¡y también Joshe!. Echaba mucho de menos a Joshe, se había casado el mes pasado con Charlýsse, la hija de un carnicero.

-¿Estás emocionada Zäba? Nosotras sí.- dijeron Margaret y Rose, tan idénticas y a la vez tan estúpidas como dos moscas. Solo me llevaban 2 años, pero ellas era mucho, aún creían que era una cría.

-¿Emocionada? Lo que estoy es asqueada, lo que menos necesito ahora es un baile.- y las dos se largaron corriendo.

Mientras que las demás chicas de mi edad soñaban con un baile, yo soñaba con convertirme para siempre en un pez rojo y nadar en el lago, pero sería imposible. El viento comenzó a rugirme, quizás porque sea rara diferente. Pero, como después me di cuenta de que no era el viento, procedía de la ventana, sí, sí. Abría la ventana como si me llevara la vida en ello, y me senté en el alfeizar. En la oscuridad de la noche podría reconocer a esos ojos verdes valientes: Tÿm.

-¿Que haces aquí?.- le espeté, no habíamos hablado desde la última vez que estuvimos en el pasillo y se me cayó una hoja, aún así ni me miró, pero ahora lo estaba haciendo. ¿Por qué?.

-Necesito hablar contigo, es sobre tu padre y sobre ellos.




lunes, 1 de octubre de 2012

30.12.89 Idéuhl


Recuerdo que el agua estaba helada, se me cortaba la respiración, pero eso me gustaba. Los peces de colores, que eran bastante pequeños, pocas veces salían de su escondite. Me quedaba maravillada y podía pasarme horas y horas observándolos. Casi todos los días íbamos al lago, pero solos mi padre y yo, el bosque era todo nuestro y de nadie más.
Mi pelo rojo tenía las puntas mojadas y no hacía nada más que chillar una canción a los peces, que de vez en cuándo se asustaban al oírme cantar, y mi padre siempre se reía mientras me decía:

-No chilles o ellos vendrán.

Todos los niños del pueblo estábamos asustados por culpa de 'ellos' aquellos que se escondían en la profundidad del bosque,aquellos que que fueron desterrados en la batalla, aquellos que con un leve suspiro te arrancaban el alma sin piedad.Todos les teníamos miedo, todos menos Tÿm. Sus ojos verdes nunca habían tenido miedo, y su sonría traviesa se escondía siempre que le miraba.

Solo tenía 9 años, 9 años...eso me marcó para siempre, y mi padre era tan joven...Recuero que, estaba enfadada por lo que me había dicho mi padre, no me gustaba que los mencionase, porque aunque no tuviésemos un nombre para caracterizarlos  simplemente con ver los ojos asustados de cualquier persona ya sabíamos que había pasado. Estuvo riéndose durante bastante tiempo. Me sumergí en el agua para no oír sus carcajadas y el agua helada me puso la piel de gallina y me despejó la cabeza, me gustaba pensar que era otro pequeño pez rojo en el lago, que un día podría llegar a vivir en el agua entre el bosque y sus ruidos, poder despertarme con el cantar de los pájaros, pero no, jamás podría vivir en el agua, ni me despertarían los pájaros del bosque, si no que mi madre ya me estaría gritando por volver a quedarme dormida y no haber cuidado las gallinas. El pez se me escurrió entre los dedos y empezaba a quedarme sin aire, cuándo volví ala superficie no escuché la risa de mi padre, ni el canto de los pájaros, ni tampoco el ruido de los árboles. ¿Dónde estaba? ¿Se había escondido de mí para asustarme como hacían Margaret y Rosë?. Cogí una gran bocanada de aire y grité con todas mis fuerzas.

-¿Papá? ¿Papá dónde estás? No da gracia, tengo miedo. Sé lo diré a mamá.- No era bueno que una niña caminase sola por el bosque en invierno, era peligroso.

De pronto alguien salió entre las rocas, reconocería eses ojos verdes valientes en cualquier lugar, y esa sonrisa traviesa que nunca era para mí, siempre para las demás chicas que no eran raras. ¿Quien iba a querer a la niña con el pelo del mismo color que el color prohibido? ¿Quién? Nadie, incluso yo lo odiaba. Solo mi madre y mi padre lo apreciaban de verdad. Su pelo negro azabache estaba mojado, luego me miró con desprecio.

-Papá corre, corre tengo miedo.- dijo imitando mi voz descaradamente, mientras se acercaba a mi nadando.

-Cállate Tÿm. ¿Que haces aquí?. Deberías estar en la escuela con la señorita Promt.

-Hago lo mismo que haces tú aqui, nada. Ah,tú cantas a los peces, bueno, yo no diría cantar.- y me echa agua la cara.- Yo diría más bien hablar el idioma de los monos.

-¡Oh lárgate! Tú seguro que cantas peor que yo.

-Nunca me has oído cantar, no me oirás nunca, niña rara.

-Yo no soy rara.-Le espeté mientras me alejaba de él nadando, tenía lágrimas en los ojos y estaba roja a causa del enfado, le odiaba, nunca seríamos amigos. Yo era la buena y él el malo, siempre será así.

-¿Ya te vas? COBARDE. Eh, espera, sé donde está tu padre.

Me paré en seco, nerviosa, me había olvidado completamente de mi padre, cuánto tiempo había pasado. ¿10 minutos? Eso era mucho, mucho tiempo.Giré en seco y miré a los ojos de Tÿm sin poder decir completamente nada, al ver mis ojos castaños comprobó mi miedo y sabía a lo que me refería. Su piel que normalmente era más morena que la mía, en ese momento era más pálida que la cal. Me agarró de la muñeca, y mojados y fríos salimos de las oscuras aguas para adentrarnos al bosque.

-Dime a donde a ido, por favor Tÿm, por favor.

-Se ha ido por los árboles que hay al norte.- Saltamos un tronco que quizás algún animal había derribado, cada vez me agarraba más y más la mano, tanto que me hacía daño.

-Cuidado me haces daño.- y de pronto escuchamos un grito.- ¡PAPÁ!.

Corrimos sin rumbo durante 5 minutos, estaba perdido, lo sabíamos, si fueron ellos ya no había marcha atrás. Hasta que por fin vi su lanza, y con una mano ensangrentada intentaba coger al ciervo muerto a sus pies. Se giró al escuchar nuestras pisadas y sonrió ampliamente, luego vio nuestras manos entrelazadas y arqueó una ceja. Tÿm me soltó la mano de golpe.

-Zäba, ahora mismo iba a buscarte .-mira dijo señalando al ciervo.- Hoy en el pueblo tendremos un banquete.
- ¡¿Por que no me has dicho nada?! ¿Por que te has ido sin avisar?.- y comencé a llorar mientras corría para abrazarle.
-Estabas muy ocupada gritando, perdón, cantando a los peces, cariño. No pasa nada estoy aquí.

Y sin previo aviso ellos aparecieron. Sus cuerpos, que son dos veces que el de un hombre adulto, estaban agachados y de entre sus dientes una masa viscosa y negra manchaba la hierba. Una garra se levantó en el aire y todo se volvió negro.
Mi padre no volvió a hablar jamás, Tÿm no me volvió a mirar con eses ojos verdes valientes, y yo no volví a ser la misma.